Hoy el dentista se lo ha dicho. ¿Y si no tienes esclerosis múltiple y solo es que el nervio trigémino te roza con la mandíbula? Tócate los cojones Mari Loles.
Y es que no nos lo esperábamos, al crack no le han importado los 5 años con 2 punciones lumbares, más de 10 resonancias con muchísimas lesiones, los múltiples brotes que tantas cosas nos han impedido disfrutar.
¿Y cómo se responde a un doctor que duda de tu enfermedad? Ahora en frío está claro: eso no te importa, si tienes alguna idea llama a mi neurólogo que te enseñará las resonancias y las bandas oligoclonales. Pero claro, en la silla del dentista (el sitio más aterrador del mundo) con el hombre mirándote fijamente cubierto con una mascarilla te quedas en blanco.
Hemos pasado por amigas que nos explican cómo todas las enfermedades las causamos nosotros mismos con nuestra actitud (muchas gracias por eso pedazo de insensible), que existen medicinas naturales con menos efectos secundarios (y principales añadiría yo), que no debe convertirse en un conejillo de indias con medicamentos nuevos y gente que compara sus síntomas con los de Cris (la fatiga de una persona sana por ejemplo).
Pero que un profesional sanitario dude del diagnóstico del neurólogo y de alguna forma, reduzca tanto la importancia de una enfermedad como la EM no nos lo esperábamos. Hemos quedado que le va a curar limándole un poco el hueso :D
Se lo contaremos pronto al neuro, pero como es mucho más educado no vamos a verlo explotar. En función de lo que nos diga, cancelamos la consulta del dentista.